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| Punta de Rieles se asemeja más a un barrio, que a una cárcel común. (Foto: www.lanacion.com.ar) |
Por Lautaro Peñaflor
(Nota original en Periodismo en Redacción)
La frase que titula esta nota pertenece a Jorge Luis Borges. Fue utilizada en alguna ocasión por Mario Juliano, abogado y juez del Tribunal Oral Criminal N°1 de la ciudad de Necochea, y miembro de la Asociación Pensamiento Penal. Mario Juliano estuvo en Bahía Blanca el martes 24, en el marco de una Cátedra Libre de Derecho de la Ejecución Penal que se desarrolla en el ámbito del Departamento de Derecho de la UNS. Allí, disertó acerca de la Crisis penitenciaria y de modelos alternativos a la prisión.
Acompañado por Fernado Ávila,
auxiliar del Tribunal N°1 necochense y también integrante de Pensamiento Penal
(quien estuvo a cargo de una introducción acerca de su postura contra la pena
de prisión perpetua), el juez Juliano abordó la temática carcelaria desde una
perspectiva propositiva: haciendo constante alusión a la cárcel de Punta de
Rieles, ubicada en las afueras de la ciudad de Montevideo, en Uruguay.
¿Cuál es la particularidad de la
misma? Sin duda, ofrece un panorama completamente distinto al que estamos
acostumbrados en Argentina, ya que funciona en forma similar a un pueblo o a un
barrio. “Cuando uno se aproxima, ve una
cárcel: muros, cercos, garitas de seguridad, ingreso con scaners, controles de
vehículos muy rigurosos. Pero al ingresar, te da una sensación muy impactante:
es como ingresar a un pueblo, a un barrio. Un sitio con calles, con negocios,
con gente deambulando, gente estudiando, familiares compartiendo momentos, un
trato completamente horizontal”, explicó el Dr. Juliano.
Dicha cárcel funciona desde el
año 2010, luego de que el Relator Oficial de la ONU para las personas privadas
de la libertad realizara un informe lapidario acerca de la situación
penitenciaria uruguaya. En ese momento, los tres principales partidos políticos
de Uruguay realizaron un acuerdo interpartidario en materia de seguridad
pública, dedicando un capítulo especial a la cuestión penitenciaria. Parte de
ese trabajo, fue la adopción de este sistema poco convencional en la Cárcel de
Punta de Rieles.
Luego de una audiencia en la
Corte Interamericana de Derechos Humanos, en la que Juliano y su equipo fueron
a denunciar la situación de las cárceles en la Provincia de Buenos Aires, pensaron
que era más productivo cambiar el eje del discurso. Así pasaron de exponer las
falencias, conocidas por todos, a buscar ejemplos que funcionaran bajo otros
paradigmas. “No se trató de ir a Noruega,
o Suecia, lugares con idiosincrasias, culturas o economías diferentes, sino a
un país que- con mucho cariño decimos- es casi una provincia nuestra, con el
que compartimos cultura, historia y demás”, desarrolló el Juez.
Punta de Rieles alberga entre 500
y 600 condenados, y funcionan en dicha cárcel cerca de 52 emprendimientos
llevados adelante por los mismos presos. Así, uno puede encontrar en el
establecimiento confiterías, peluquería, casa de tatuajes, rotisería, radio,
fábricas de bloques para la construcción, biblioteca, cancha de fútbol, panadería
y servicio de catering, entre otros. En
tal sentido, Juliano agregó “Se jactan en
Punta de Rieles, de tener una tasa de desempleo menor que la propia República
del Uruguay. Los propios privados de la libertad, convertidos en emprendedores,
forjando su futuro. Todos trabajan bajo laudo, respetando la remuneración, la
seguridad social, las obras sociales, y los aportes jubilatorios”. La
estructura similar a un barrio, y los distintos comercios, pueden observarse en
el video que se proyectó en la charla, y al que puede accederse en
este link.
Las autoridades del Penal, deben
rendir cuentas en forma anual. Transversalmente opuesto a nuestro sistema, en
Punta de Rieles la rendición se realiza ante una asamblea conformada por los
mismos internos. En la misma, se dialoga acerca de lo realizado, de lo que no
se realizó y de los proyectos para el próximo año. “Bajo estos principios, queda materializado el principio vigente en su
país, y en el nuestro también, de que al preso se le restringe solamente la
libertad ambulatoria, no los demás derechos”, mencionó el Juez necochense.
Pero no es la única función de
dicha Asamblea: también elige a cinco compañeros, privados de su libertad, que
conformarán por un año el Consejo de Administración de un Banco que funciona
allí. ¿El objetivo? Financiar futuros emprendimientos. Ante un proyecto
presentado por internos, la institución decide prestar al solicitante una cifra
de dinero, que debe ser devuelta en forma mensual, sin intereses. El capital
del Banco, se conforma con un tributo mensual que debe aportar cada local
comercial. El dinero obtenido, está destinado a ser reinvertido.
Además de los claros contrastes
con nuestras cárceles, se debe mencionar que adentro del establecimiento no hay
seguridad. La misma se encuentra afuera, e ingresa en caso de ser necesario. En
tal sentido, Mario Juliano dijo: “Es como
funciona en una Universidad, por ejemplo: la policía está afuera, e ingresa si
hay algún problema grave que requiere su intervención. Adentro operan otras
personas, con criterios e ideas completamente distintas, para que el eje del
tratamiento no sea la seguridad, sino otras variantes”.
En el mismo sentido, cabe
mencionar que el primer director de Punta de Rieles fue un Sociólogo (y no
alguien proveniente del ámbito de la seguridad). El actual director, es un
maestro de escuela. Esto implica un completo alejamiento de la lógica
carcelaria. Asimismo, las cárceles en Uruguay se encuentran bajo la órbita del
Ministerio de Salud Pública. Estas decisiones tienen gran valor desde el punto
simbólico y también desde lo operativo.
Acerca de por qué considera que
funciona un sistema con estas características, tan distinto al que estamos
acostumbrados, el abogado dijo: “Los
principales garantes de que esto funcione, son los mismos privados de la
libertad. Ellos conocen la diferencia entre vivir en un lugar donde se respete
su dignidad, y vivir en el infierno. Hay una alianza, en los hechos, entre este
sistema transformador, y quienes tienen que cumplir una condena”.
Los resultados de esta valiosa
experiencia, están a la vista: “El nivel
de reincidencia de quienes pasan por Punta de Rieles es de un 2%. En Argentina,
bien no se sabe, pero es superior al 50% según se calcula, confirmando la
inutilidad de lo que estamos haciendo. En los años que lleva de funcionamiento,
en esta cárcel hubo un solo caso de violencia grave”, mencionó.
La Asociación Pensamiento Penal
trabaja para difundir este caso, y proponer trabajar desde esta perspectiva en
Argentina, donde la crisis del sistema penitenciario está a la vista. Gran
cantidad de personas con prisión preventiva (sin saber por qué delito están
allí, y ni siquiera si son culpables), lógica policial extendida a ámbitos
donde no es apropiada, encarcelamiento a personas marginales como forma de
“control social”, hacinamiento, violencia entre internos y desde los mismos
encargados de la seguridad, son aristas de este complejo problema.
Datos como la alta tasa de
reincidencia y el mantenimiento de las cifras de delincuencia en Argentina,
comprueban el fracaso de nuestras penitencierías y sus principios. “En las cárceles las personas pierden
completamente la individualidad, pierden la posibilidad de manejar sus
problemas, de hacerse cargo de ellos mismos. Hay que pedir permiso para todo,
duermen cuando a alguien le parece que hay que dormir, comen cuando alguien
dice que hay que comer. Esto durante muchísimos años, produce efectos
profundamente desocializadores, explosivos”, tal y como mencionó Fernando
Ávila.
Permanecer en un establecimiento
carcelario es una vivencia que marca a cualquier persona por el resto de sus
días, y generar un sistema carcelario que garantice un positivo reingreso a la
sociedad extramuros, es provechoso para todos. La actuación del Dr. Juliano y
su equipo, van por ese trabajoso camino, que merece destacarse, tomando como
eje la valiosa experiencia de Punta de Rieles.

Excelente!
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